El Poliuretano en el Mundo de los Áridos
Revista Canteras y Explotaciones - Nº514 – Sept 2009
Datos Facilitados por el Departamento Técnico de TALLERES NÚÑEZ S.L
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La elección del tipo de malla para la clasificación de los áridos ha de ser sometido a un análisis muy riguroso olvidándonos muchas veces del precio y la duración. Se debe tener en cuenta la eficacia de la clasificación para evitar los problemas de desclasificados que influyen negativamente en los siguientes pasos: desgaste prematuro en las piezas de trituración, reciclajes indebidos y calidad de productos finales. El tipo de malla más usada y que cumple con las condiciones de menor desclasificado, más eficacia y precisión, es sin duda la malla metálica, tejida con alambres cilíndricos. No obstante existen ciertos problemas que a través del tiempo han obligado a pensar en nuevos productos para resolver estos problemas. Principalmente la dificultad en el desmontaje y montaje de las mallas usadas en la mayoría de los modelos de cribas hizo pensar en la búsqueda de un material que resistiera ante la abrasión de los áridos más que la malla metálica. En 1937 Otto Bayer encontró mezclando Isocianato y Poliol una reacción química estable conocida con el nombre de poliuretano que cumplía con las condiciones buscadas. A partir de ese momento se ha venido desarrollando este producto con las variantes oportunas para aplicarlo a las necesidades solicitadas en la clasificación de los áridos. |
| El primer paso en la aplicación del PU para la clasificación de los áridos fue fabricar mallas de PU que sustituyeran sin modificación alguna en las cribas a las mallas metálicas, o sea provistas de sus uñas de tensión y cables metálicos en el interior del PU (Fig. 1) como refuerzo. | ![]() |
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Al diseñar los orificios para realizar la clasificación se tuvo en cuenta que en función del tamaño de corte la malla de PU debería tener uno o dos espesores, para cortes inferiores a 30mm. era necesario disponer de dos espesores: uno como cuerpo soporte (H) y otro como superficie de cribado (h). Y siempre para facilitar el paso de partículas y evitar el acuñamiento el agujero debería llevar una conicidad aproximada entre 6º y 10º (Fig. 2). |
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El tener en cuenta los condicionantes mencionados anteriormente obliga a una distribución de los agujeros que representa un menor porcentaje de superficie útil de cribado del que disponen las mallas metálicas, ver tabla. |
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La reducción de eficacia al utilizar el PU obliga a aumentar las dimensiones de la criba para compensar la disminución de la superficie útil, por lo que era necesario diseñar productos que compensaran esta deficiencia. Con Poliuretanos de alto grado de elasticidad y bajos espesores se consiguió aumentar la eficacia en el paso de partículas a través de los orificios, mallas de Poliuretano BYSHORE y con las mallas de POLIUFLEX (Fig. 3) prácticamente se consigue la misma eficacia que con las mallas metálicas al disponer de superficies útiles similares. (Ver tabla) |
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Dado que el desgaste sobre las mallas de clasificación se produce de manera irregular, y existen zonas más afectadas que otras, es muy importante rentabilizar el elevado coste de una superficie de cribado fabricada en PU, por lo que se decidió modular la superficie para reemplazar únicamente las zonas desgastadas. La facilidad en el desmontaje y montaje de estos módulos representa el factor más importante para disminuir costes de mano de obra. A través de los años, han ido apareciendo diversos sistemas de fijación de estos módulos. Actualmente el Sistema Modular TN (fig. 4) se puede considerar como uno de los más sencillos y seguros. La existencia de una única pieza en cuña de goma (Ref. 5) como fijación de los módulos simplifica muchísimo el proceso de montaje y asegura la inmovilidad de los módulos. |
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Este sistema modular TN se está montando hoy tanto en cribas como escurridores con excelentes resultados. |
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