Evolución en la Fabricación de Superficies de Cribado
Revista Canteras y Explotaciones - Nº500 - Sept 2008
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Desde sus orígenes hace cuarenta y cinco años esta empresa se ha dedicado a la fabricación de las superficies de cribado necesarias para la obtención de los diferentes tamaños de áridos empleados para la utilización de los mismos en los hormigones, morteros y aglomerados asfálticos. A través de los tiempos transcurridos y, en función de las exigencias que aparecían para el cumplimiento de las diferentes normalizaciones, tanto en el corte a obtener, como en la calidad del producto, TALLERES NÚÑEZ ha tenido que ir desarrollando su gama de fabricados. Para comprender mejor el desarrollo de esta empresa familiar, netamente española, es necesario analizar el camino recorrido por los diferentes fabricantes de medios mecánicos para la clasificación de los áridos por tamaños que han existido en estos últimos cuarenta años. Conviene no olvidar que TALLERES NÚÑEZ se ha desarrollado en el mercado Nacional y por lo tanto, ha desarrollado sus productos para la maquinaria de clasificación existente en este mercado. Es por esta razón por lo que vamos a hacer a continuación un recorrido a través de los tiempos con mención específica de la maquinaria de que se disponía. |
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1960 – 1970 En esta época las exigencias en la precisión de los tamaños clasificados tenía unos márgenes tan grandes que no obligaban a las superficies de cribado (mallas metálicas, chapas perforados) a precisión alguna. Aunque se conocían ya en España la existencia de fabricantes en el resto del mundo de cribas vibrantes de clasificación: PARKER-TELSMITH (USA), BERGEAUD-CHAUVIN-BABBITLESS (FRANCIA), LORO PARISINI (ITALIA). Lo cierto es que en el mercado Nacional existían un alto porcentaje de TROMELES y ZARANDAS fabricadas en España que con chapas perforadas y mallas metálicas sin precisión, resolvían el problema de sus bajas producciones. Para hacernos una idea, un TROMEL de diámetro 2 mts y longitud de 8 mts alcanzaba una producción de clasificados de aproximadamente 100 Tns/h.
La razón de la baja producción de clasificación (TROMELES y ZARANDAS) era que del “todo uno” a clasificar por tamaños, en ambas máquinas el primer tamaño a separar es el más pequeño y así sucesivamente.
Para estas máquinas la malla metálica que se fabricaba era del tipo ondulada y por supuesto con la calidad del acero con la que se disponía, nunca superaba la resistencia de 70 a 80 Kg/mm2.
En este periodo de tiempo aparecieron en España fabricantes que dispusieron de tecnología de origen francés GRANIER y BABBITLESS que impusieron la clasificación por tamaños mediante la tecnología de la criba clasificadora por pisos. En ella se obtenían elevadas producciones con menor superficie de cribado dado que el primer tamaño clasificado era el grueso, a la inversa que en TROMELES y ZARANDAS.
En el final de esta década las exigencias en la calidad de los áridos y la precisión de sus dimensiones vinieron marcadas por las normas establecidas para la obtención de hormigones y los aglomerados asfálticos. |
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En el caso del hormigón hidráulico, donde la resistencia de la mezcla se conseguía por el cemento aportado y la correcta curva de áridos obligaba a fabricar superficies de cribado que consiguieran los cortes precisos para economizar en el componente más caro, el cemento. En el aglomerado asfáltico la resistencia se consigue con una correcta curva del árido que forma el esqueleto del aglomerado, el betún actúa únicamente como ligante. |
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En ese momento existían una serie de normas (ASTM) que marcaban las tolerancias de los áridos en sus curvas de uso: ± 4% para tamaños gruesos >6 ± 2% para tamaños finos<6. Estas exigencias obligaron a diseñar y fabricar superficies de criba tipo VIBRO y PLANA con aceros de alta resistencia hasta 110 Kg/mm2. 1970 – 1980 Se empezó a tener en cuenta la importancia que tenía la forma de los áridos, cúbicos o lajosos y por ello se fabricaron las mallas “cazalajas” tipo D RECTANGULAR-PLANA que, colocadas en su debido piso, conseguían, como su propio nombre indica, cribar o rechazar los áridos que presentaban una forma lajosa.
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En función de las mezclas a realizar con los áridos era necesario utilizarlos tal y como se obtenían: naturales de las canteras o graveras, con toda su suciedad, o debidamente lavados empleando en las cribas de clasificación los correspondientes sistemas de riego. Cuando el cribado se realizaba en seco sin el sistema de riego (fundamentalmente en el cribado de las arenas) las arcillas, limos e impurezas se adherían a los alambres de las mallas y terminaban por cegar, tupir o colmatar, con el consiguiente problema de reducir la producción de cribado y de contaminar los rechazos. |
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Para resolver el problema citado anteriormente se fabricaron las mallas tipo C RECTANGULAR-MIXTA que disponían de un mayor porcentaje de superficie de paso y de un tramo recto libre que por vibración impedía parcialmente la adherencia de finos.
A la vez que se comprobó la eficacia de las mallas rectangulares se diseñaron una gama de mallas ANTICOLMATANTES (DOBLONDA, RECTONDA, MEDIONDA, DOBLOREC y MULTIRRECTA). Dado que el tejido rígido de los alambres de las mallas hasta ese momento fabricadas presentaban el problema de tupirse, se diseñó una superficie de cribado en la que los alambre no estuvieran en contacto entre sí, para que mediante la oscilación de la máquina se produjese una vibración de los alambres que sirviera para autolimpiarse ella misma, y a la vez dejar paso a un mayor número de partículas prácticamente sin rozar el propio alambre.
La sustitución de las mallas convencionales por esta nueva gama no requería transformación alguna de la criba, por lo que en la época que estamos mencionando, con el montaje de este tipo de mallas, se conseguía: no sólo obtener áridos de calidad, sino también aumentar la producción en aquellas instalaciones donde la criba se había quedado pequeña. |
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1990 – 2000 Aunque la malla metálica es sabido por todo el mundo que es la superficie de cribado que más precisión da en el corte a realizar, y más porcentaje de superficie libre dispone de cribado, las circunstancias de la mano de obra obligaron a desarrollar superficies de cribado fabricadas en materiales más duraderos ante la abrasión: la GOMA y el POLIURETANO. |
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Los primeros fabricados con estas dos clases de material consistieron en diseñar los paños de manera que sin transformación en la criba que los sustenta fueran colocados en lugar de los de malla metálica, o sea, llevarían sus UÑAS DE TENSIÓN para el simple intercambio. En el caso del POLIURETANO, dado su elevado precio por su coste en la fabricación, para conseguir un mayor aprovechamiento de la superficie no dañada por la acción del árido a clasificar, se diseñó un sistema modular de fácil reposición y montaje. 2003 – 2008 Aunque desde el año 1965 se conociese la tecnología de cribado sistema MOGENSEN ha sido en este periodo de tiempo donde más se ha desarrollado el cribado probabilístico que, al disponer de menor superficie de cribado para un determinado corte, había que reducir al máximo el rechazo existente sobre éste. Para este problema, relacionado fundamentalmente para la clasificación de finos, ha sido necesario fabricar mallas metálicas en aceros antioxidantes para evitar adherencias de limos, etc. Este tipo de mallas se denominan mallas extra-finas y van desde luces de 0'16 con alambres de 0'11, hasta luz de 5'84 con alambre de 1'10. |
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